Virgen Reina de la Paz en Jesús Salvando Matrimonios y Familias…

Aportación de la sección por nuestras hermanas: Eliud Espinoza, Griselda Tomas , Isabel Cristina, Pilar Hurtado.

Introducción

El Rosario es el arma más poderosa que la Madre del Cielo nos ha regalado; es una forma de oración qué hay para invocar la asistencia y auxilio de la Virgen . A través del Rosario podemos alcanzar sanación, liberación,conversión y salvación de las almas. El Rosario no es una oración repetitiva por sí misma, el Rosario es el repaso de la vida de Jesús desde su encarnación hasta su muerte y culminando con la resurrección, Ascención y la venida del Espíritu Santo.
La Virgen María es co-redentora ya que sin su “Si” a Dios no hubiéramos tenido a Jesús. Si bien es cierto que se repite el Ave María, es la manera de recodarle a nuestra Madre del cielo su “Si” a Dios; es agradecerle en esa pequeña oración el acogerse a la voluntad del Padre. Es un regalo de rosas a través de cada Ave maría que recitamos con amor; una corona de flores perfumadas para nuestra Dulce Madre.

Mensaje de nuestra Reina de La Paz:

25 de abril de 2020

“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes una exhortación a la conversión personal. Hijitos, oren en soledad al Espíritu Santo para que los fortalezca en la fe y en la confianza en Dios, a fin de que puedan ser testigos dignos del amor que Dios les regala a través de mi presencia. Hijitos, no permitan que las pruebas endurezcan su corazón y que la oración sea como un desierto. Sean un reflejo del amor de Dios y testimonien con sus vidas a Jesús Resucitado. Estoy con ustedes y los amo a todos con mi amor maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Las cinco piedras que nos pide nuestra Reina de La Paz.

Meditando y leyendo sobre el rosario, se viene a la mente inmediatamente las piedras que la Virgen Maria en su advocación de la Reina de La Paz nos hace referencia y sin temor a equivocarnos  podemos descubrir secretos maravillosos en su particular petición. Reflexionemos un poco sobre cada una de ellas, pero primero queremos que comprendas y abras tu corazón al regalo tan maravilloso que nuestra madre del cielo nos hace a través del Santo Rosario:

Y escogió cinco piedras lisas del arroyo….

¿Por qué el número 5? El número cinco significa “gracia”; esa gracia de Dios que nos guía, nos restaura y nos ayuda a vencer.

Por qué lisas? Porque las piedras lisas de los ríos son aquellas que han sido sometidas a la corriente, a las condiciones extremas de cauces  y climas; son aquellas piedras que se han ido puliendo con todo, esas condiciones adversas han logrando pulirlas y hacerlas suaves y lisas. Sin embargo su interior sigue siendo el de una roca, firme y dura.

Recordando la historia; David tomó “cinco” piedras y una honda…se te hace conocido? Así es: el Santo Rosario es la honda con que lanzamos esas 5 piedras (misterios del Santo Rosario) de oración. Ese podría ser un concepto; otro podría ser el hecho de que estamos llamados a  pulir las piedras para que al lanzarlas al adversario sean contundentes y eficaces; de nuevo con la ayuda de la honda del Santo Rosario. Que piedras tienes tú que pulir? Paciencia, fe, amor, tolerancia, perseverancia, servicio, colaboración, caridad, fidelidad, etc. Te invitamos a que busques en tu interior tus piedras a pulir.

Sin embargo, en esta reflexión hablaremos solamente de las 4 primeras piedras que Nuestra Madre, Maria Reina de la Paz nos ha pedido en sus apariciones:

Las piedras que debemos pulir:

1. La Oración del Santo Rosario con el corazón:

“Hijos míos, Orad, Orad, Orad,! Recordad que lo más importante en nuestras vidas es la Oración” ( 28 de Noviembre de 1983).

“…Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario de tal manera, que se convierta para vosotros en un compromiso que estéis dispuestos a cumplir con alegría…”(Diciembre 6 de 1986)

“La Oración es una conversación con Dios. Orar significa escuchar Dios….la Oración nos lleva a conocer la felicidad” ( 20 de abril de 1984).

Nuestra Madre busca nuestra conversión; ella es clara en sus mensajes e insistente en que la única manera de convertirnos es a través de la oración, pero orar con un corazón contrito, dependiente y abandonado absolutamente  en Dios; básicamente con un corazón de niños…

La Virgen ha pedido desde el principio de sus apariciones orar, y que el rezo del Rosario formara parte de esas oraciones diarias porque de entre todas las oraciones, la más valiosa a los ojos de María es, sin duda, el Rosario.

“Pido que recéis cada día al menos un Rosario completo: misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.”(Agosto 14 de 1984).  Recuerda que los misterios luminosos fueron incorporados por San Juan Pablo II después del año 2000

La oración que nuestra madre desea por parte nuestra se debe hacer “con el corazón”; evitando distracciones de todo tipo. Cuando hagas tu oración, dedícale tiempo para desarrollarla como se nos pide. La oración con el corazón es uno de los aspectos más relevantes de la espiritualidad de Medjugorje; es más, es un sitio donde suceden muchas, muchas conversiones.

La palabra más repetida por la Virgen en sus mensajes es: ORAD, ORAD, ORAD. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración.

La virgen desea que dentro de nuestros días agitados y ocupados separemos un tiempo para retomar la oración.

2. La Eucaristía preferiblemente diaria:

“…Que la Santa Misa no sea una costumbre sino la vida. Viviendo cada día la Santa Misa sentiréis la necesidad de la santidad y creceréis en santidad…”(Enero 25 de 1998)

La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorje. La Virgen precisamente se aparecía a diario unos veinte minutos antes de la gran celebración eucarística. Así pues nuestra Madre del Cielo  prepara a todos sus hijos para que se profundice más la celebración y se tenga un encuentro más íntimo y significativo de la  presencia de Jesús en el Altar.

Nuestra Madre desea que comulgar sea una experiencia única; que experimentes que Dios está vivo en el santísimo sacramento del altar y que cada vez que comulgas estas recibiendo a su hijo vivo!

”Si el centro de vuestra vida es comulgar a mi hijo, entonces no tengáis miedo, todo lo podéis” ( 2 de Junio de 2012). Por eso trata de vivir  la misa y de ser posible todos los días.

La Virgen ha mencionado, además, que “el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración”.

Cabe mencionar que la Virgen también nos recuerda la importancia de la Adoración al Santísimo Sacramento del Altar ya que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo está ahí presente. Cuando hacemos adoración, recibimos gracias especiales y obtenemos favores muy particulares.

 “Os invito a trabajar en la conversión personal. Aún en vuestro corazón, estáis lejos del encuentro con Dios. Por eso, transcurrid el mayor tiempo posible en oración y en adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, para que Él os cambie y ponga en vuestro corazón, una fe viva y el deseo de la vida eterna…”(Marzo 25 del 2008)

La Virgen pide «de ser posible asistir a Misa todos los días». Y ha dicho «que la Eucaristía es la mejor y más completa de todas las oraciones».

 “Queridos hijos! Dios desea haceros santos y por eso a través de mí os invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Trabajad para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo os reúno y deseo mostraos el camino que os conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis fijándoos en los demás y no los critiquéis. Que vuestra vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad, para que el Padre os acreciente la fe, y luego, pedid lo más conveniente. Yo estoy con vosotros y me alegro por vuestra conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada”.(Abril 25 de 1988).

3.    La confesión mensual:

“…Que la Santa Confesión sea para vosotros el primer acto de conversión, y entonces, queridos hijos, decidíos por la santidad. Que vuestra conversión y decisión por la santidad empiece hoy y no mañana…”(25 de Noviembre de 1998)

Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo.

La Virgen pide que nos confesemos al menos una vez al mes. Mediante este acto estamos caminando hacia la conversión aborreciendo el pecado. Sabemos que el sacramento de la confesión nos reconcilia con Dios, con nuestros hermanos, con la iglesia y con nosotros mismos.

“Que la Santa Comunión sea el primer acto de conversión, y entonces, queridos hijos, decídanse por la Santidad. Que vuestra conversión y decisión por la Santidad empiece hoy y no mañana. Hijitos, yo los invito a todos al camino de la salvación y deseo mostrarles el camino hacia el paraíso. Por tanto hijitos, háganse míos y conmigo, decídanse por la Santidad. Hijitos, acepten con seriedad la Oración y Oren, Oren, Oren.”(Noviembre 11 de 1998).

El sacramento de la confesión  es el que nos acompaña en las caídas y ascensos; sabemos que nuestro Padre siempre nos perdona cuando nos arrepentimos de corazón y mediante la confesión hallamos Su amor y misericordia infinita y no Su juicio o condena. Por esta misma razón estamos llamados a perdonar a quienes nos ofende, a nuestros enemigos. Cuando vamos a Jesús a través de la confesión restauramos nuestra relación con Él, pues aunque Él siempre está allí somos nosotros quienes nos hemos apartado con nuestro pecado y con la confesión podemos volver a sentirnos cerca de Nuestro Padre Celestial.

Hay una narración muy hermosa en la cual la virgen mediante una de sus apariciones explica realmente que es el pecado y como nos mancha; por eso hay necesidad de arrepentirnos y confesarnos frecuentemente:

La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: «Id todos juntos a la llanura de Gumno, pues se está llevando a cabo una gran batalla, una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas.» Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada. Antes de que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: «ya que no podemos verla, preguntadle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó: «Siempre hay incrédulos. Decidles que me pueden tocar.» Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: «haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen». Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir.

Los videntes se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando Cuando le preguntaron: «por qué llora?» Respondió: “Porque vosotros habéis manchado el vestido de la Virgen. Mientras poníais las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos «¿por qué aparecen esas manchas?» y nos dijo: «Porque me habéis tocado en pecado. Decidles que se confiesen.»

Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos levaban muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María.

Nuestra madre María nos enseña, que es en la confesión donde Dios actúa profundamente en el corazón, dándonos un corazón nuevo.

4.    Lectura de la Biblia y prácticas de obras de misericordia:

“Queridos hijos, hoy os pido que leáis la Biblia en vuestros hogares todos los días y la dejéis en lugar visible para estimularos siempre a leer y orar. Gracias por haber respondido a mi llamada! “(18 de Octubre de 1984).

Nuestra Madre María, nos invita a leer la biblia, a tener ese encuentro personal con Nuestro Padre a través de su Palabra, sobretodo en familia y a ponerla en un lugar visible en nuestro hogar para estimular la lectura diaria. La Virgen nos recuerda una tradición muy bella, la del “altar familiar” con un crucifijo delante la biblia y esta abierta. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario.

La biblia es la palabra de Dios y como tal al leerle es Dios mismo quien nos habla.

“Queridos hijos! Os revelo un secreto espiritual: si queréis estar más fuertes contra el mal, haceos una conciencia activa. Para esto, orad mucho por la mañana y leed un texto del Evangelio. Grabad la Palabra divina en vuestro corazón y vividla durante la jornada, sobre todo en las pruebas, y en la noche estaréis más fuertes” (03 de Agosto de1984)

 «¡Queridos hijos!: Escuchad: Yo deseo hablaos e invitaos a tener más fe y confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente os llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en vuestros pensamientos. Hijos míos: Poned la Biblia en un lugar visible en vuestras familias; leedla y vividla. Enseñad a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo. Reflexionad y orad; entonces Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»(25 de Agosto de 1996).

Para terminar, vamos a dejar el ayuno (la quinta piedra) y su meditación para la próxima vez, ya que la Virgen Maria ha dedicado bastante tiempo al ayuno y se ha prestado para múltiples interpretaciones.

 Recuerda solo algo….

Empujado no se entra al cielo. Deja que Dios se encargue de tu prójimo, de su conversión para que las puertas del cielo se abran de par en par con tu conversión. Deja a Dios ser Dios; Él sabe cuándo abrirlas… – Tu hermana en Cristo, Pilar Hurtado Henao.

Mensaje de nuestra Reina de La Paz:

25 de abril de 2020

“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes una exhortación a la conversión personal. Hijitos, oren en soledad al Espíritu Santo para que los fortalezca en la fe y en la confianza en Dios, a fin de que puedan ser testigos dignos del amor que Dios les regala a través de mi presencia. Hijitos, no permitan que las pruebas endurezcan su corazón y que la oración sea como un desierto. Sean un reflejo del amor de Dios y testimonien con sus vidas a Jesús Resucitado. Estoy con ustedes y los amo a todos con mi amor maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”